El estrés en perros

En la actualidad, el estrés en perros es un problema que cada vez preocupa más a los profesionales, y es que en muy pocos años, el aumento de casos hace replantearse las estrategias que seguimos en casa para su cuidado y educación. Por ello, vamos a conocer todos los detalles del estrés que puede afectar a nuestros perros, conociendo así las causas, los síntomas que presentan, y por supuesto también el mejor modo de prevenirlo y actuar en caso de que nuestro compañero se haya visto afectado.

El estrés en perros

Aumenta la tendencia al estrés de los perros

El estrés no es nada precisamente nuevo, y desde que apareció el primer animal en la Tierra, se ha estado desarrollando y gestando de muy diversas formas.

Evidentemente, en cada época las razones por las que se produce el estrés o incluso la capacidad para afrontar lo, va a ir variando.

No obstante, debemos ser conscientes de que nos encontramos en una etapa en la que el estrés es un serio problema tanto para los humanos como para los animales, incluyendo por supuesto los perros.

El ritmo de vida es cada vez más rápido, y esto evidentemente lo vamos a transmitir a nuestras mascotas, de manera que es muy habitual que muchos perros se puedan ver afectados por estrés cuando conviven con personas o incluso con otros perros que también lo padecen.

Cuando hablamos de estrés, muchos pensaréis en las razas, y en muchas personas que utilizan aquello de “mi raza no es propensa al estrés, por lo que no me tengo que preocupar”, pero eso está muy lejos de la realidad, y es que absolutamente cualquier perro puede padecer estrés.

Es cierto que hay razas que sufren el estrés con mucha facilidad, mientras que otras son muy resistentes a este problema, pero Sota 1000 ocurre con las personas, y de igual manera, cualquiera puede llegar a padecerlo.

Lo peor del estrés no es el estrés en sí, sino el hecho de que puede acabar desarrollándose y convirtiéndose en un problema mucho mayor.

Esta es la razón por la que debemos estar muy atentos y, en cualquier caso, no dar por hecho ni que es normal que nuestro perro tenga estrés por ser de una determinada raza, o dar por hecho que no lo va a tener nunca porque esa razón es muy resistente a estos efectos.

Tipos de estrés en perros

El estrés en perros

Hay dos tipos principales de estrés que son el estrés positivo y el estrés negativo, los cuales vamos a definir a continuación:

  • Estrés positivo en los perros: el estrés positivo es el que se puede generar con normalidad cuando ve a alguien a quien conoce, o cuando tiene que realizar alguna tarea que le exige una cierta responsabilidad.
  • Estrés negativo en los perros: el estrés negativo es el que se generaría en el caso de que el animal viese a una persona a la que tiene miedo o una situación similar. En este caso se genera una reacción que dependerá del animal, pero puede pasar desde atacar a huir, ladrar, gruñir y un largo etc.

Es evidente que cuando hablamos de estrés positivo es un estrés sano y natural, el mismo que podemos tener cualquiera de nosotros en nuestros quehaceres diarios, de manera que no debemos preocuparnos en este sentido.

Sin embargo, si observamos que existe estrés negativo, es muy importante que intentemos averiguar las razones por las que se produce, de manera que los vamos a indicar algunas de las más frecuentes para que las podáis analizar.

Las causas del estrés en perros

El estrés en perros

Seguidamente conoceremos las causas de estrés en perros más habituales:

  • Mala socialización: la mala socialización es una de las causas de estrés más frecuentes, y es que, si no les enseñamos desde cachorros a que aprendan a relacionarse con otras personas y animales, el hacer frente a este tipo de encuentros, les causará un elevado estrés que pasará de positivo a negativo. Esto puede acabar fomentando que se convierta en un perro miedoso o en un perro agresivo.
  • Los miedos de nuestra mascota: por supuesto, también hay que tener en cuenta que nuestra mascota tiene una serie de miedos y fobias, y de la misma forma que ocurre con los seres humanos, pueden referirse a multitud de aspectos. Por ejemplo, un perro al que le ha mordido otro perro, tiene más posibilidades de sufrir estrés negativo cuando esté en compañía de otras mascotas, o también los perros abandonados o que se han perdido, tienen miedo a quedarse solos.
  • Un trato erróneo a nuestro compañero: si no tratamos a nuestra mascota de forma adecuada, también irá acumulando poco a poco estrés, ya sea porque no lo sacamos lo suficiente, porque no jugamos con él, o incluso porque nuestro trato es frío. Esto poco a poco irá acumulando estrés que puede incluso acabar convirtiéndose en problemas de ansiedad.

Qué síntomas presenta un perro estresado

El estrés en perros

pero por supuesto, es importante que aprendamos a detectar si nuestro perro padece estrés, de manera que vamos a conocer los principales síntomas que observaremos en el caso de que esto ocurra:

  • La hiperactividad: este es un síntoma bastante habitual cuando un perro padece estrés negativo. Básicamente lo que ocurre es que están más activos de lo habitual, y les cuesta pasar a un modo más tranquilo. Generalmente se manifiesta rompiendo cosas, mordiendo muebles y, en general, con la incapacidad de comportarse con normalidad. No debemos confundir esto con la hiperactividad natural que pueden tener determinados ejemplares o, incluso, con los cachorros.
  • Las estereotipias: se trata de movimientos repetitivos que el animal realiza con mucha frecuencia. Esto puede ser por ejemplo que ladre sin parar, que se muerdan la cola, etc.
  • Reacciones anormales: si el perro se comporta de forma anormal en comparación con su comportamiento anterior, como por ejemplo que haya empezado a ladrar mucho, que antes no mordiese tanto las cosas, ahora, etc., entonces puede ser un claro síntoma de que se encuentra estresado.
  • Exceso de salivación y relamido: en el caso de que se produzca un exceso de salivación y relamido que sea normal, es decir, que no hayamos observado antes, puede tratarse de una señal de estrés.
  • Problemas de atención: hay perros que son muy nerviosos, pero otros pueden tener un comportamiento más tranquilo y, de repente, durante una época determinada, presentan un nerviosismo anormal. Si esto ocurre y observamos que le cuesta prestarnos atención, hacernos caso, etc., es decir, existe una falta de atención generalizada que va acompañada de nerviosismo, puede ser que este estresado o incluso que tenga déficit de atención. No nos confundamos con los perros que son muy enérgicos o con cachorros que son muy activos, ya que la principal diferencia será si nos hacen más o menos caso dentro del equilibrio que conlleva entender que, por ejemplo, un cachorro va a estar algo más despistado en este ámbito hasta que vaya madurando un poco.
  • Jadea en exceso: si jadea demasiado y no está sometido a altas temperaturas ni practicado ejercicio físico, en cuyo caso simplemente estaría expulsando el calor del cuerpo, sino que el jadeo se presenta en situaciones en las que debería estar tranquilo, entonces es muestra de que está estresado. A menudo, este jadeo puede estar acompañado de pequeños lamentos y lloros.
  • Que tienda a huir o a reaccionar de forma agresiva: si al producirse una situación desconocida el animal reacciona de forma agresiva o intenta huir, quiere decir que este tipo de situaciones le causan un estrés elevado, de manera que deberemos someterlo de forma progresiva hasta que se vaya adaptando.
  • Pierde el pelo más de lo normal: otro posible síntoma de estar con un nivel de estrés más alto de lo normal es la pérdida por encima de lo normal de pelo. Recuerda que hay épocas en las que muda el pelo, en cuyo caso es algo natural, no tiene nada que ver con el estrés, pero si observamos que se lame de forma compulsiva o incluso se lo arranca el mismo, entonces sí que estaríamos ante señales que podrían dar a entender la posible existencia de estrés negativo.
  • Sus músculos están rígidos: la rigidez muscular puede ser también una muestra de elevado estrés sobre todo cuando tiene lugar en los momentos en los que el animal también presenta otros síntomas. Esto nos debe llamar más la atención sobre todo si lo vemos que está esperando a que ocurra algo importante, es decir, lo veamos más tenso de lo habitual. Simplemente se pone un poco tenso y con la cola elevada, quiere decir que le causa estrés la situación pero no tiene por qué ser estrés negativo, puede ser simplemente estrés positivo que no nos tiene que preocupar.
  • Su comportamiento ha cambiado: y finalmente, si observamos cambios de comportamiento muy marcados, por ejemplo, que de repente se vuelva muy agresivo cuando siempre había sido muy tranquilo, o se vuelva tímido cuando antes estaba en medio hasta en la sopa, si lo notamos deprimido o, en general, no lo vemos como lo habíamos visto hasta ahora, entonces quiere decir que hay algo que le está afectando a su normalidad, ya sea desde un simple resfriado, algún pequeño dolor, a enfermedades mayores o incluso también estrés.

Como prevenir y tratar el estrés en perros

El estrés en perros

Y finalmente, en el caso de que hayamos observado que cumple con uno o varios de los síntomas anteriormente mencionados, ha llegado el momento de proceder a tratar el estrés para conseguir que lo deje de lado lo antes posible, y de igual manera, siempre deberemos tener en cuenta esas pequeñas debilidades de nuestra mascota en particular, consiguiendo de este modo prevenir que vuelva a aparecer.

Seguidamente vamos a conocer algunas de las principales recomendaciones que debemos seguir en el caso de que nuestro perro muestre comportamientos que denoten estrés negativo:

  • Mantén una relación más intensa y aprende a comunicarte con tu perro.
  • El refuerzo positivo puede funcionar muy bien en estos casos.
  • Debes potenciar la confianza de tu perro, tanto contigo como con él mismo.
  • Evita los comportamientos agresivos a su alrededor.
  • No le riñas o hacerlo de forma muy suave.
  • Asegúrate de que cuenta con un sitio donde se sienta tranquilo.
  • Si no quiere relacionarse, no lo obligues forzándolo, deja que vaya fluyendo de forma natural.
  • No lo fuerces a realizar actividades que no le gusten o le estresen en exceso.
  • Sácalo a pasear y juega con él todo lo que puedas.
  • Asegúrate de que tiene juguetes para aliviar el estrés y entretenerse cuando no esté jugando con nosotros.
  • En estos casos es muy importante darle el máximo cariño posible, y demostrarle que puede confiar en nosotros.

Si seguimos adecuadamente todos estos consejos y alejamos las causas de estrés que más le puedan afectar durante un tiempo, observaremos que en unas cuantas semanas, volverá a sentirse estabilizado y completamente normal.

Eso sí, si el perro ha sufrido un estrés excesivo por ejemplo porque haya estado abandonado y no consigue dejarlo atrás, entonces puede ser el momento de ponernos en manos de un especialista de confianza.

En cualquier caso, en el mismo instante en el que empecemos a observar que aparece el estrés, es importante que nos pongamos manos a la obra, ya que de este modo reduciremos las posibilidades de que el mismo alcance una intensidad que pueda acabar gestando problemas de cara al futuro.

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